Más rápida que el cáncer

WILLIAMS-MILLS FUE BRONCE EN LONDRES TRAS CONOCER SU ENFERMEDAD










Ha sido su carrera más difícil, contra un rival agresivo, de comportamiento desconocido, que no entiende de deportividad. Sólo tres días después de subir al podio olímpico de Londres con el relevo jamaicano 4×100, Novlene Williams-Mills entró en el quirófano para que le extirparan un bulto cancerígeno en el pecho, un diagnóstico que había recibido apenas un mes antes.
Casi en silencio —nadie ha conocido hasta ahora su enfermedad, a excepción de su familia—, con miedo e incertidumbre, Novlene, de 31 años, apostó por disputar su tercera cita olímpica, donde acabó quinta en los 400 metros y se colgó el bronce en el relevo. “Todo el mundo sueña con correr en unos Juegos, pero en el podio yo sólo pensaba: ¿Sobreviviré a esto?”.
Tras la gloria olímpica, comenzó una batalla vital que le llevó a sufrir varias operaciones, entre ellas una doble mastectomía —recomendada por los médicos dada la agresividad del cáncer—, una posterior intervención para extirpar las células cancerígenas restantes y una cirugía reconstructiva. “Sientes como si tu propio cuerpo te hubiera traicionado, como si me hubieran apuñalado”, asegura la jamaicana, cuya hermana murió a los 38 años por cáncer de mama. “Soy una atleta. Hago deporte, me entreno. No es posible que me esté pasando esto”.
En marzo volvió al tartán
A la inquietud por la evolución de la enfermedad, se unió el desazón por las consecuencias psicológicas de las operaciones. “La mastectomía me daba pavor porque el pecho es lo que realmente te hace sentir mujer. Quiero ser madre y no voy a ser capaz de amamantar. Sólo deseaba que mi marido me amara igual que al principio, cuando me conoció”, recuerda Williams-Mills.
En marzo de este año, dos meses después de su último paso por el quirófano, la velocista volvió a correr, a lo que siempre ha sabido hacer. “Lo echaba de menos, es mi vida”. Su primera carrera fue en Kingston, el 5 de mayo, en la reunión en la que Bolt estuvo ausente por lesión. Fue tercera en los 400 metros con un registro de 51.05. “He regresado, sigo estando aquí”, decía. La marca hizo que las críticas a su estado de forma no se hicieron esperar, pero Novlene sólo respondió a aquello con una sonrisa. La del triunfo. Nadie sabía lo que había pasado. Era una victoria volver a correr.
Clasificada para los Campeonatos del Mundo de Moscú —ganó los 400 metros en los trials jamaicanos—, la velocista encara el atletismo de otra forma. “Sigo siendo una de las mejores atletas del mundo en mi prueba y quiero comprobar qué puedo hacer”, dice la velocista, que hoy disputará la reunión de Lausana de Liga de Diamante. “Dedicaré mi presencia en Moscú a los supervivientes del cáncer. Quiero que sepan que es posible”.
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